Columnas - Viri Ríos

Por qué Clara Brugada irrita a los de arriba

  • Por: VIRI RÍOS
  • 16 MAYO 2026
  • COMPARTIR
Por qué Clara Brugada irrita a los de arriba

Quejarse de Clara Brugada se ha convertido en el deporte predilecto de las clases altas de la Ciudad de México.

No hay club social, escuela privada o evento de alcurnia donde la conversación no devenga, tarde o temprano, en vituperar su gestión. En ciertos círculos están convencidos de que Clara es de las peores gobernantes de México.

El problema es que los datos dicen otra cosa.

Brugada es, de acuerdo con Mitovsky, la quinta gobernadora más popular del país. Demoscopía la pone en el noveno. Enkoll le da una aprobación del 64% y El Financiero en 61%. No hay una sola evaluación de su Gobierno en la que Clara no salga bien parada.

Lo que los datos parecen revelar es que el problema más profundo, típico de regiones ampliamente desiguales como la Ciudad de México: el que en la capital es difícil gobernar para todos y la agenda de Clara no le está gustando a los de arriba.

Según datos de Enkoll, mientras que el nivel socioeconómico AB, el más alto, el 43% de la población desaprueba su mandato, en el nivel más bajo (D/E) solo el 21% lo hace. En todos los niveles la aprobación supera la desaprobación, pero el margen es relevante. Entre las clases populares de la ciudad, los niveles C- y D+, Clara goza de un afecto considerable.

La pregunta es por qué. Hay algo, sin duda, de pedigrí.

Brugada es la primera jefa de gobierno proveniente del oriente de la ciudad y ni su estética, ni sus manerismos son propios de escuela privada. La jefa de gobierno es una mujer normal, como la mayoría de capitalinas, no una científica galardonada, como fue Claudia Sheinbaum, o un político de aires empresariales como Marcelo Ebrard o Miguel Ángel Mancera. Para encontrar alguien del talante de Brugada habría que volver la vista a Andrés Manuel López Obrador quien, por cierto, también despertaba rechazo entre los de arriba.

El colorido que caracteriza a su Gobierno es percibido por sus malquerientes como de mal gusto. El morado aliena a las clases que gustan del minimalismo, emascula a los hombres y no atrae a las mujeres más críticas que lo leen como performativo.

Sería un error, sin embargo, afirmar que la oposición a Brugada es puramente asociacional. Su agenda política constituye una parte esencial del rechazo.

A diferencia de jefes de gobierno anteriores que solían mantener una interlocución más fluida con el sector privado, Brugada mantiene metas inherentemente urbano-populares para su administración. Sus principales objetivos son el desarrollo de espacios públicos, la expansión de la vivienda social y el fortalecimiento de los servicios populares. Hay pocas reuniones con empresarios y escasa atención al automóvil.

Lo que Clara ofrece es algo fascinante e inspirador, pero que el estrato AB no usa o desconoce: un florecimiento de comedores y lavanderías gratuitas, iluminación pública, murales, agencias de empleo, espacios de cuidado, consultorios médicos sencillos, mastografías, veterinarios y atención mental gratuita.

En cambio, en materia de seguridad, por mucho el tema de mayor interés entre sus detractores, el gobierno se percibe peor evaluado que antes. Desde que Brugada tomó posesión, la percepción de seguridad ha empeorado en 10 de las 16 alcaldías. De hecho, la expectativa de que la situación mejore solo ha aumentado en una: Cuauhtémoc, gobernada por la oposición.

Otro ámbito del que adolece el Gobierno de Brugada es el de la comunicación. Por algún motivo, una administración multipremiada por sus políticas urbanísticas no ha conseguido articular una estrategia de comunicación capaz de capitalizar esos logros. Limitarse a mostrar fotografías en redes sociales resulta insuficiente. Hace falta construir una narrativa potente, íntimamente asociada a la figura de la jefa de gobierno, que transmita con claridad su visión, sus prioridades y sus resultados.

El equipo de seguridad de Brugada también debe hacer un mayor esfuerzo por visibilizar su trabajo. El conocimiento ciudadano sobre las acciones emprendidas para prevenir la violencia se ha reducido en varias alcaldías, particularmente en Iztapalapa y Tláhuac.

En grupos cercanos a su gestión se habla de mucho desorden y poca capacidad de gestión. No todos los cuadros seleccionados para acompañarla han dado resultados. Algunos son francamente contraproducentes.


Continúa leyendo otros autores