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No debe haber sombra de corrupción en el INE

No debe haber sombra de corrupción en el INE

Actualizado: 27 de Octubre, 2026, 10:19 PM

Una avalancha de vídeos, audios y fotografías, revelados por los medios de comunicación, llevó a que Guadalupe Taddei, ahora expresidenta del Instituto Nacional Electoral (INE), pasara en pocas horas, de ser una pieza clave para el proceso electoral 2027, a convertirse en un lastre que debía ser removido.

El viernes 23 de octubre la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, en su conferencia mañanera, afirmó que no debe existir “ninguna sombra de corrupción en el INE”, tras ser cuestionada por los documentos periodísticos que confirman una relación personal muy cercana entre Taddei y un proveedor del INE -que ha acaparado contratos millonarios-, así como el rol que algunos empleados y exempleados de la institución desempeñaron en un supuesto mecanismo de triangulación de recursos.

Las evidencias no dejan dudas: la Fiscalía General de la República está obligada a iniciar una investigación para esclarecer la cadena de responsabilidades y el alcance del daño al erario.

Para quienes crecimos en el México que simulaba ser democrático, el haber logrado instalar una institución autónoma e independiente que vigilará el comportamiento de candidatos y partidos durante los procesos electorales, fue un gran logro.

Ser testigos de una verdadera transición democrática en el país, de la alternancia de partidos en los varios puestos de elección popular y de que el entonces IFE, y luego INE, fuese tomado como ejemplo internacional de buenas prácticas fue un orgullo como mexicano.

Por ello, en 2022 marchamos para pedir que el INE no fuese reconfigurado a modo, para ser una institución sometida al poder político. Bajo el argumento de que el INE se encontraba controlado por grupos de corruptos, el oficialismo logró imponer una reforma a la institución y perfiles cercanos a ellos mismos.

Sin embargo, aparentemente nadie investigó o encontró evidencia que avalaran sus acusaciones, los supuestos corruptos simplemente dejaron sus espacios a personas aliadas con el partido en el poder.

A diferencia de entonces, en el actual caso sobran hechos que deben llevar a la autoridad competente a iniciar un proceso judicial que podría deslindar o sancionar a los involucrados.

Si bien todo acto de corrupción genera un grave daño para el país, en una institución como el INE -que debe supervisar los procesos electorales y a sus actores- el daño llega a vulnerar la calidad misma de nuestra democracia.

Por eso, para quienes vivimos en un país con una democracia simulada, duele la presunta corrupción de Taddei, hechos inéditos en la historia del INE, que empeñan la confianza en una institución que fue un logro ciudadano y un orgullo para los mexicanos.

A pocas semanas de que inicie el proceso electoral 2027, donde se contendrán 20,109 cargos de elección popular, urge limpiar al árbitro electoral; urge demostrar que el INE sigue siendo una institución sólida, autónoma e independiente, y más aún, urge recuperar la aceptación social y conciencia entorno al valor de la democracia.

Precisamente porque es evidente que vivimos una ola antidemocrática -en varios países del mundo-, se requieren evidencias de que el sistema funciona y no se somete a los poderes fácticos.

Claro, no es nuevo que se cuestione el régimen en el que vivimos ni que se ponga en duda la importancia de vivir en países democráticos. Ya en 1947, el entonces primer ministro del Reino Unido, Winston Churchill, tuvo que pronunciar un discurso ante la Cámara de los Comunes para defender dicho sistema de gobierno “…nadie pretende que la democracia sea perfecta o sabia. En realidad, se ha dicho que la democracia es la peor forma de gobierno, con la excepción de todas las demás que se han intentado a lo largo del tiempo…”.

Sí, la democracia es imperfecta, pero es el único sistema que busca igualar los derechos de los ciudadanos ante la ley, que emana de la voluntad popular, que establece límites y contrapesos al poder del Estado y protege los derechos humanos, con todas sus fallas, errores y debilidades.

Es en la búsqueda de mejorarla que debemos proteger las instituciones y los procesos democráticos; que debemos informarnos y participar; que debemos exigir a quienes solicitan nuestro voto que cumplan sus promesas de campaña; que debemos vigilar y criticar con sustento.

La presidenta tiene razón, no debe haber sombra de corrupción en el INE porque ello pone en riesgo la calidad democrática de nuestro país, permite la concentración del poder en algunos, la falta de contrapesos, el uso discrecional de los recursos del Estado para beneficio personal y no para el bien común.

Si no queremos que de nuevo ocurra lo sucedido en las elecciones de 2021, una elección plagada de delitos y violencia, que permitió la consolidación de la alianza entre política y criminalidad, urge hacerle caso a Sheinbaum, que no haya sombra de corrupción en el INE.