Reynosa, colapsada… ¿Y la presa ‘rompepicos’, apá?

Este pasado jueves, nuevamente nuestra atrasada Reynosa volvió a sufrir los embates de la naturaleza, porque nunca ha tenido un presidente municipal que se preocupe por evitar las inundaciones o encharcamientos, como les llaman eufemísticamente en la Comapa.
En pocas palabras, el fenómeno natural que azotó dejó colapsada a nuestra ciudad y no solamente por las colonias asentadas en las partes bajas, sino también aquellas que están en mejor ubicación, tan así, que en bulevares como el Hidalgo y el Morelos, que están a un nivel superior, hubo tramos en donde se suspendió la circulación vehicular, y no se diga de los trastornos por las inmediaciones de los cruces internacionales a Hidalgo y Pharr, Texas.
Y mientras que el gobernador AMÉRICO VILLARREAL ANAYA y la coordinadora nacional de Protección Civil, LAURA VELÁZQUEZ amanecieron en esta ciudad para evaluar los daños y apoyar a las familias afectadas, el egresado de Harvard, CARLOS VÍCTOR PEÑA ORTIZ, que desde hace más de tres años cobra como presidente municipal, al menos hasta al mediodía de ayer no daba la cara ni mucho menos gestionaba apoyos.
Como lo apunté líneas arriba, nada nuevo que no hayamos sufrido cada vez que hay aguaceros, nomás que en esta ocasión hubo reclamos a granel al “Makito” porque hace un año anunció con bombos y platillos la construcción de presas que recibirían las aguas de lluvias y así evitar inundaciones. La más publicitada fue la bautizada como “Tres Picos”, con una multimillonaria inversión, pero ya se vio este pasado jueves que dicha obra no fue de utilidad o, en el mejor de los casos, todavía no la terminan, lo que sería una indolencia todavía peor, porque si el alcalde no sabe cuándo son las temporadas de lluvias en la ciudad que dice que gobierna, los colaboradores que tiene en dependencias como la Comapa, Obras Públicas y Desarrollo Urbano ellos sí han de saber que en los meses de marzo, abril y mayo los aguaceros se presentan y, como siempre, agarran a la atrasada Reynosa totalmente indefensa. Entonces, como ya se vio que la solución que anunciaron el año pasado fue “puro pico”, por vergüenza deberían terminar la obra, y si ya está concluida y aun así falló, está peor el asunto, porque estamos viendo una ineptitud total de los que proyectaron la construcción de presas dentro de la ciudad.
Nunca se dijo de dónde tomaron la idea, se sabe que en McAllen se tienen algunos lugares que horadaron para recibir el agua de lluvia, nomás que como reserva de la ciudad, cuando el vital líquido escasea.
Construir presas para evitar inundaciones ya es cosa de ingeniería hidráulica, y que se sepa no hay un ingeniero de esa especialidad ni en la Comapa y menos en Obras Públicas o en la Secretaría de Desarrollo Urbano.
Debieron pedirle apoyo a la Secretaría de Recursos Hidráulicos del Estado o a la federal, pero como la gestión no es algo que se le da a Carlos Víctor, se metieron en esa tarea prácticamente sin salvar vidas y lamentablemente quien la llevó fue la ciudad entera, pues los que radican en Mission no sufrieron gran cosa, salvo que ruas de mucho tráfico se inundaron, pero a las pocas horas permitieron la circulación, porque allá sí cuentan con un servicio de drenaje pluvial y aquí, si no contamos con un medianamente buen servicio de drenaje sanitario, menos con uno para desahogar aguas de las lluvias.
Otra metida de pata y otra vez a buscar excusas; Ah, pero eso sí, tenemos un Museo del Ferrocarril, arte, historia y maquila que, por cierto, tiene poca afluencia y es fecha que no se ha dicho cuánto costó el flamante museo.
En un principio se anunció se invertirían 320 millones de pesos, pero con los retrasos y modificaciones ya se murmuraba que le van a encasquetar como costo 600 millones.
De veras, nuestra paralizada Reynosa, lo mismo de miedo que de atraso urbano ya merece le digan la verdad sobre el costo de las obras y por qué la presa “Tres Picos” sirvió para dos cosas el pasado jueves: para nada y para nada.
Y en la semana que laboralmente concluye, incuestionablemente que la noticia de la semana corrió por cuenta, primero, de parte de la presidenta CLAUDIA SHEINBAUM y luego de OMAR GARCÍA HARFUCH, el secretario de Seguridad Pública del Gobierno federal.
Y es que, seguramente, mis lectores recuerdan que la presidenta, cuando la acosaron los chayoteros que regularmente tienen espacio en la mañanera, uno de ellos se salió del script y preguntó lo que no debía, como lo fue el escabroso asunto del rancho Izaguirre, que para organismos defensores de los derechos humanos estaba convertido en un centro de exterminio.
La presidenta titubeó y se confundió en sus ideas al distraerse con que ese rancho tenía años de estar operando.
Lógico, tal respuesta ocasionó le llovieran críticas, ante lo cual tuvo que entrar al quite García Harfuch, y si bien tuvo una intervención más o menos decorosa con su explicación, no aclaró las cosas, únicamente dejó como disyuntiva, según él, por supuesto, de que ese rancho no era propiamente un centro de exterminio, sino de entrenamiento, que me parece salió peor la aclaración, porque aunque no dijo de qué tipo de entrenamiento, lógico que la deducción generalizada fue que en ese rancho adiestraba a alumnos con deseos de ingresar al “sicariato”.
O séase, era todo una escuela del crimen, con el agravante de que algunos muchachos fueron llevados con engaños y lo que no han dicho es qué pasó con los que no aprobaron los “exámenes” o de los que al darse cuenta a qué tipo de actividad los habían enganchado y por lo mismo se negaron.
La suposición generalizada es que fueron exterminados, pues que se sepa ninguno de los alumnos del rancho de Jalisco salió de ahí para luego contar su experiencia.
Entonces, si no es centro de exterminio, sino campo de entrenamiento, que al final los que no aprueben o se niegan a seguir con las clases lógicamente pasaron a la otra vida y, por lo mismo, fueron exterminados.
Y por el mundo de la política, el Partido del Trabajo tiene hoy sábado en un salón de eventos de Ciudad Victoria, un congreso estatal en el que podrían sentarse las bases para su participación en el proceso electoral del 2027.
De Reynosa asisten seis delegados encabezados por JUAN FAVILA, a quien recientemente CENDY ROBLES, la responsable del programa de afiliación en Tamaulipas, lo designó delegado municipal de afiliaciones, y a quienes emisarios del Palacio Municipal les estuvieron coqueteando durante el curso de la semana para que se arrimen al proyecto que busca la perpetuidad del Makiato, pero como ya saben cómo se las gastan, los mandaron por un tubo.
Y por hoy, BASTA.
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