La elección silenciosa

Por primera vez en la historia de México, más de 1,600 cargos del Poder Judicial serán elegidos por el voto popular. Se trata de un ejercicio inédito en México y en gran parte del mundo. Y como todo experimento nuevo, llega con sus propios retos.
En Tamaulipas, el proceso abarca 147 cargos: magistraturas, jueces de primera instancia y jueces menores. La boleta será una de las más complejas: sin partidos, sin colores, sin emblemas ni campañas tradicionales. Solo nombres. Y aún así, cada uno debe construir una identidad, una narrativa, una marca. Pero hacerlo sin voz, sin presupuesto y sin propaganda.
Las reglas son claras: no hay acceso a financiamiento público ni privado. Están prohibidos los pagos para publicidad, los utilitarios, las encuestas contratadas y hasta la promoción pagada en redes. Esta es, literalmente, la elección más silenciosa de la historia.
Y es justo ahí donde se vuelve más exigente. Porque la ausencia de recursos obliga a usar algo más complejo que el dinero: la estrategia.
En este escenario, las redes sociales no son solo una herramienta, son el único canal viable. Pero sin posibilidad de invertir en su amplificación, el verdadero reto será lograr que los mensajes caminen de forma orgánica. Aquí entra en juego la capacidad de construir una comunidad, movilizar a embajadores de marca, y generar alianzas con redes ciudadanas o gremiales que puedan amplificar el mensaje sin infringir la ley.
Pero el mayor activo será el relato personal. En esta elección, la credibilidad no vendrá de una campaña, sino de la trayectoria. La conexión con el electorado no surgirá del slogan, sino del propósito. Por eso, los aspirantes que logren conectar desde la causa, desde la empatía y desde la claridad de su propuesta, tendrán una ventaja real.
Ya lo vemos: hay quienes apelan al ingenio para sobresalir (“el candidato chicharrón”, “Dora la Transformadora”); otros se graban en plazas o desde sus casas paternas; algunos más recorren mercados o visitan hospitales. Todo cabe, siempre que se comunique con honestidad, claridad y propósito.
Hacer campaña sin recursos es difícil. Hacerlo sin estrategia, imposible.
Como escribió Sun Tzu, maestro de la estrategia en El arte de la guerra:
"La estrategia sin táctica es el camino más lento hacia la victoria. La táctica sin estrategia es el ruido antes de la derrota."
Y en esta elección, donde no habrá ni un spot, ni un espectacular, ni una gorra, la estrategia será el único camino posible hacia la victoria.
El autor es Consultor en Comunicación Política