Columnas - Gerardo Esquivel

Perspectivas económicas para México en 2026

  • Por: GERARDO ESQUIVEL
  • 16 FEBRERO 2026
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Perspectivas económicas para México en 2026

La economía mexicana inicia el año con señales mixtas en materia de actividad productiva y con desafíos relevantes en los frentes fiscal y monetario. 

De acuerdo con cifras oportunas del INEGI, el último trimestre mostró un crecimiento de 1,6% anual y 0,8% trimestral, lo que implicaría un ritmo anualizado superior a 3% si se mantuviera constante. 

Este desempeño permitió que el PIB de 2025 cerrara mejor de lo previsto, con un avance de 0,5% (0,7% ajustado por efecto calendario), por encima de las expectativas iniciales de analistas. 

En ese contexto, el secretario de Hacienda, Edgar Amador, estimó que en 2026 el crecimiento podría acercarse a 3%, cifra que contrasta con el 1,5% proyectado por analistas privados y organismos internacionales.

Sin embargo, el optimismo se vio matizado por los datos de empleo formal de enero, cuando se registró la pérdida de más de 8.000 puestos de trabajo. 

Aunque la cifra parece marginal frente a un universo de 22,5 millones de trabajadores formales, preocupa por tratarse de la primera caída en un mes de enero desde 2009. 

En años recientes, aun con bajo crecimiento, enero había mostrado generación positiva de empleo, lo que introduce dudas sobre la solidez de la recuperación.

El panorama económico, por tanto, se mantiene incierto. 

Mientras la producción sugiere una incipiente aceleración, el empleo formal continúa rezagado, con contracciones anuales tanto en la frontera norte como en el sur-sureste. 

Las próximas cifras serán clave para determinar si la economía consolida una trayectoria de mayor dinamismo o si las señales positivas del cierre de año fueron temporales.

En el frente fiscal, los datos al cierre revelaron que el ajuste prometido no se cumplió en su totalidad. 

Los requerimientos financieros del sector público terminaron en 4,8% del PIB, por debajo del 5,7% heredado en 2024, pero lejos del 3,9% aprobado para 2025. 

El ajuste efectivo fue de 0,9 puntos del PIB, la mitad de lo previsto. 

Aunque una consolidación más gradual pudo evitar una recesión, en 2026 será necesario completar el esfuerzo pendiente, lo que implicará nuevas presiones sobre las finanzas públicas.

Finalmente, en materia monetaria, el reto para el Banco de México será contener presiones inflacionarias derivadas del alza de impuestos a ciertos productos y de aranceles a importaciones asiáticas. 

La Junta de Gobierno decidió pausar el ciclo de recortes en tasas de interés, dejando abierta la posibilidad de retomarlo más adelante. 

La incógnita es si las condiciones inflacionarias permitirán ese margen de maniobra en los próximos meses.



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