PRI y PAN aprietan el paso para arrebatar Nuevo León a Movimiento Ciudadano mientras Morena arranca desarticulado y dividido
La escena es el preámbulo de la gran batalla electoral de 2027: Adrián de la Garza, presidente municipal de Monterrey, rinde su segundo informe de Gobierno cobijado por Alejandro Moreno, líder de su partido, el Revolucionario Institucional (PRI); el dirigente del PAN, Alejandro Moreno; los expresidentes Vicente Fox y Felipe Calderón; los excandidatos presidenciales Ricardo Anaya, Xóchitl Gálvez y Margarita Zavala; la alcaldesa Alessandra Rojo de la Vega y el exalcalde Santiago Taboada. Esta improvisada cumbre de la oposición no deja lugar a dudas: PRI y PAN pelearán juntos Nuevo León, que con sus 4,7 millones de electores, es la joya de la corona de 2027.
Ningún otro Estado, de los 17 que estarán en juego el próximo año, tiene un padrón tan abultado y, sin embargo, las otras dos fuerzas políticas parecen rezagadas.
Movimiento Ciudadano, partido gobernante en la entidad, se ha quedado pasmado frente al saque del alcalde de Monterrey, que no solo aprovechó el verano y los tres partidos del Mundial de fútbol para lucir su ciudad, sino que ha construido una imagen que contrasta con los escándalos de corrupción que rodean al gobernador emecista, Samuel García.
La influencer Mariana Rodríguez Cantú, esposa del gobernador y poseedora de una red de 5,3 millones de seguidores en redes sociales, apenas ha asomado la cabeza en el arranque del proceso electoral. El partido naranja ha decidido apegarse a la ley electoral, y programar hasta diciembre el destape de su más probable candidata.
En Morena las cosas no están mejor. La designación de Clara Luz Flores Carrales como coordinadora de la defensa de la transformación en la entidad ha fracturado al partido y a la coalición oficialista. Los dos hombres que quedaron cerca de ella en las encuestas de Morena, el expanista Felipe de Jesús Cantú y el verdecologista Waldo Fernández, se resisten a levantarle el brazo públicamente. Tatiana Clouthier, la figura más vinculada al obradorismo en el elenco neoleonés, se encuentra en franca rebeldía. Ha creado un movimiento paralelo, que mantendrá vivo para evitar que la coordinadora se convierta en candidata. Su desafío ha rebasado los escenarios más pesimistas de la dirigente Ariadna Montiel, que no ha sabido reaccionar. Las dirigencias del Verde y el PT, partidos aliados, se niegan a respaldar a Clara Luz, quien carga la sombra de su pertenencia a la secta NXIVM y su cuarto lugar en las elecciones de 2021. Fuera de la oficina de Ariadna Montiel y de la presidenta de la Comisión de Elecciones de Morena, Citlalli Hernández, nadie se explica por qué el partido guinda pretende competir con la misma candidata que hace seis años los hizo fracasar estrepitosamente.
“Se pretende entregar el Estado”, ha aventurado Tatiana Clouthier como hipótesis, aunque se niega a ponerle nombre al beneficiario. “Es para ayudarle a Mariana”, comenta a EL PAÍS una experimentada operadora electoral, “Morena se entrega a MC para que haya una transferencia de votos de Clara Luz al partido naranja”. “En Nuevo León, Morena y MC son lo mismo, es el mismo partido; esa mancuerna que tienen sabemos que es para tratar de influir en la elección”, ha declarado el propio Adrián de la Garza en días recientes. No son pocos los políticos locales que creen en la teoría de un pacto entre Morena y MC, con la intención de frenar al alcalde regiomontano. Un acuerdo que pasa por bajar de Nuevo León al senador Luis Donaldo Colosio, expresidente municipal de Monterrey en el periodo 2021-2024, y mandarlo a competir por la gubernatura de Sonora.
Por lo pronto, el primero en mover ficha ha sido Adrián de la Garza, que también va a repetir como candidato. En 2021, el priista obtuvo 598.000 votos (28%), y se quedó a 200.000 de Samuel García, quien ganó con 36,7% de la votación. Si el PAN no hubiera competido con candidato propio (Fernando Larrazábal) y hubiera transferido sus 392.000 votos al PRI, de la Garza hubiera sido el gobernador. Ese es el cálculo que se hace en las oficinas de Alejandro Alito Moreno y Jorge Romero, quienes están por cerrar un acuerdo para postular una candidatura común en Nuevo León. Es el mismo cálculo que movió a Vicente Fox, Felipe Calderón, Xóchitl Gálvez, Ricardo Anaya, Jorge Romero, Alito y Alessandra Rojo de la Vega a Monterrey, el pasado 30 de septiembre. Por eso estaba ahí también Fernando Canales, el primer gobernador de oposición en esa entidad, que en 1997 logró la alternancia. “La revolución en contra del régimen de partido hegemónico comenzó en el norte; por eso vamos a empezar en Nuevo León en 2027, para desmantelar el nuevo régimen de partido de Estado que está construyendo Morena”, ha dicho uno de los panistas que acudieron al auditorio GNP de Monterrey para presenciar un informe con sabor a arranque de campaña.
En 2024, Adrián de la Garza ya fue candidato de una alianza PAN-PRI, y derrotó a Mariana Rodríguez, de MC, en la elección por el ayuntamiento de Monterrey, con una diferencia de 30.000 votos. En esos comicios, Movimiento Ciudadano perdió parte del apoyo que había conseguido con Samuel García en 2021. No solo perdió la capital y una parte de la zona conurbada, sino que el Congreso y los ayuntamientos quedaron divididos en tres grandes bloques: MC, la coalición Morena-PT-Verde y el bloque PRI-PAN, que juntos suman 18 de los 42 diputados del Congreso local y 23 de los 51 ayuntamientos.
La postulación del alcalde priista se da por hecho tanto en el PRI como en el PAN, donde su dirigente, Jorge Romero, ha corregido sobre la marcha el anuncio que hizo el año pasado, cuando renegó del tricolor (su aliado en 2021 y 2024) y aseguró que nunca más harían una alianza que desnaturalizara su oferta política. “En donde la alianza sea un factor de triunfo la vamos a hacer”, declaró la semana pasada, con total pragmatismo.



