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Mayo Zambada, Inc.

  • Por: ZEDRYK RAZIEL
  • 23 JULIO 2026
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Mayo Zambada, Inc.

Muchos hablan en México del final de una era en la historia criminal con la caída del último de los viejos capos, Ismael El Mayo Zambada, sentenciado a cadena perpetua en Estados Unidos por narcotráfico, crimen organizado y blanqueo de capitales. Otro narco insigne, su exsocio Joaquín El Chapo Guzmán Loera, estuvo ya preso en la misma prisión de máxima seguridad donde aquel pasará sus últimos días, en Nueva York. Pero los finales nunca son tan concluyentes como parecen, lo viejo no termina de morir ni lo nuevo de nacer, y en el intermedio surgen los monstruos. ¿Qué criatura viene con este cierre de época? ¿Qué remedo o qué tragedia estamos por ver?

Quizá ya asoman los primeros indicios de esta nueva naturaleza viva; quizá venía mostrando sus afilados dientes desde hace tiempo. El Cartel de Sinaloa y los varios líderes que colaboran como informantes de Washington han dado a Estados Unidos elementos para presionar al máximo a México, su vecino, su mayor socio comercial, su amigo y su enemigo según la circunstancia. La Administración de Donald Trump acusa, con base en esos testimonios, la existencia de una narcopolítica en México en la que gobierno y crimen organizado son indisociables, vital el uno para el otro.

El Ejecutivo de Claudia Sheinbaum, como su antecesor en la presidencia y fundador de Morena, Andrés Manuel López Obrador, han advertido de que esos señalamientos, de una gravedad muy seria, esconden un objetivo más bien político: deslegitimar al movimiento que representa el oficialismo y, con ayuda de lobistas de la derecha internacional, propiciar el ascenso a Palacio Nacional de gobernantes dóciles a la agenda estadounidense, como ocurría en sexenios pasados.

No le falta razón a esta lectura, sin que ello obste para que Morena lleve a cabo una urgente purga interna para sacudirse a los elementos corrompidos. Tanto Sheinbaum como su partido han cerrado filas y abanderan la defensa de la soberanía frente a los embates de Trump, que califican de actos de injerencia. Las presiones han servido para instigar el patriotismo de los mexicanos, a la orden del día cuando se trata de Estados Unidos, protagonista histórico de invasiones y tratos desventajosos.

La treta para secuestrar y transportar a EE UU al Mayo, ejecutada hace dos años por Los Chapitos, la prole de Guzmán Loera, dejó una grave crisis de violencia que Sinaloa continúa pagando con muertos, desaparecidos y desplazados. Ese plan de extracción contó con el conocimiento y apoyo de Washington, según se desprende de los documentos del juicio contra Mauro Alberto Núñez Ojeda, El Jando, piloto de Los Chapitos y quien llevó a Zambada a Nuevo México, al otro lado de la frontera con Estados Unidos.

Lo que es más: el Gobierno de Trump, montado en una agresiva Doctrina Monroe, ha hecho manifiestas sus intenciones expansionistas en la región latinoamericana, donde ha conquistado varios aliados, de Venezuela a Colombia, pasando por Chile y Guatemala. México ha decidido mirar hacia los gobiernos progresistas y se ha acercado a Brasil y España, en un gesto que no ha gustado en la Casa Blanca.


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