Apenas hace dos semanas hablábamos en estas páginas de propiedad intelectual (PI) y campañas electorales. La recomendación era sencilla: quien quiera construir una candidatura, que construya también su propia identidad. Porque las marcas, personajes y demás creaciones ajenas tienen dueño, y una campaña política no concede licencia para utilizarlas.
No tuvieron que pasar siquiera dos días para que la realidad nos diera un ejemplo. Aparecieron el rojo y el amarillo, y hasta un corazón con las iniciales CH que resultaba bastante familiar. Parecía una invitación a escribir una segunda parte, pero por ahora resistiremos la tentación.
Esta columna pensaba escribirla más adelante. Mi intención era esperar a que la reforma a la legislación penal federal y de propiedad industrial terminara su recorrido por el Congreso. Pero la polémica alrededor de uno de sus artículos nos hizo cambiar de planes.
En pocos días, el artículo 403 Bis de la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial ha concentrado buena parte de la atención sobre la reforma y hasta consiguió algo que cualquier publicista envidiaría: un nombre pegajoso. "Ley Antimemes". Dos palabras han bastado para que una propuesta mucho más amplia para fortalecer la lucha contra la piratería quede prácticamente eclipsada por la discusión que ha generado.
No es un asunto menor. El 403 Bis merece un análisis serio y, sobre todo, propio. Pretender resolverlo de pasada no le haría justicia. Pero tampoco vale que por un solo artículo dejemos de ver todo lo demás.
Porque estamos ante una reforma que busca actualizar las herramientas para combatir la piratería, atender problemas que quienes trabajamos en esta materia conocemos desde hace años y armonizar nuestra legislación con compromisos asumidos en el T-MEC, además de aquellos que pudieran derivar de su actual proceso de revisión.
Entre esos cambios hay dos palabras que parecen poca cosa: "escala comercial". Se propone sustituir conceptos como el ánimo de lucro o la especulación comercial por este parámetro. Acreditar la intención de obtener un beneficio puede ser muy distinto a demostrar la dimensión y los efectos de una conducta. Se busca considerar no sólo el beneficio económico o la ventaja competitiva, sino también el impacto perjudicial significativo para el titular de los derechos.
Esto cobra especial importancia en un mundo digital, donde una conducta puede causar un daño considerable aun sin generar un beneficio. La "escala comercial" forma parte de esos compromisos asumidos en materia de PI, y la reforma busca armonizar nuestra legislación con ese estándar.
Otro cambio importante amplía la mirada hacia quienes hacen posible la piratería. No sólo hacia quien realiza directamente la conducta, sino también hacia quien, a sabiendas, aporta materias primas o insumos, o suministra recursos económicos o de cualquier especie para financiarla. Es decir, la reforma busca alcanzar tanto los recursos materiales como los económicos que sostienen estas operaciones. Porque para combatir la piratería también hay que seguir el dinero.
También se busca cerrar espacios por los que circula la piratería. La reforma extiende las medidas contra mercancías infractoras bajo control aduanero, incluso cuando estén en tránsito, transbordo, zonas de libre comercio o depósito fiscal. No es un cambio menor: México no sólo es destino de mercancía falsificada, sino también territorio por el que ésta simplemente pasa.
Y hay más. Se actualizan conductas relacionadas con derechos de autor y medidas tecnológicas de protección, y se incorpora como delito la divulgación no autorizada de obras antes de su lanzamiento oficial.
Se puede discutir si cada una de las soluciones propuestas es la adecuada. Para eso está precisamente el proceso legislativo. Pero resulta evidente la necesidad de actualizar nuestras herramientas frente a una piratería que hace mucho dejó de venderse sólo sobre una manta en la calle.
La Cámara de Diputados tiene ahora la palabra. Que el 403 Bis se discuta a fondo y se escuchen las preocupaciones que ha generado. Pero que esa discusión no impida analizar con el mismo cuidado el resto de una reforma que contiene cambios importantes para fortalecer la lucha contra la piratería.
Porque el 403 Bis merece todo el análisis que requiera. El resto de la reforma también.



