Los peores gobernadores de Morena

Desde que Sheinbaum tomó el poder, su popularidad se ha mantenido casi sin cambio, cayendo solo un punto porcentual 1. No así la popularidad de los gobernadores 2. Varios Ejecutivos estatales de Morena han experimentado caídas exponenciales en aprobación, otros permanecen con números francamente pobres desde que tomaron posesión, y algunos más, si bien se mantenían estables, han caído estrepitosamente en el último año. La pregunta es qué gobernadores representan un mayor lastre para Sheinbaum y su proyecto de país. En este texto me doy a la tarea de identificar, con base en datos, una tipología de tres arquetipos de gobernadores que explican el deterioro en popularidad que Morena sufre a nivel local: aquellos cuya popularidad va en caída libre, los que se encuentran en periodos de descomposición y los que simplemente no han logrado ser suficientemente queridos por sus votantes.
Gobernadores en caída libre
El primer grupo de malos gobernadores de Morena son aquellos que identifico como “en caída libre” porque a lo largo de su sexenio han tenido caídas exponenciales en popularidad. Entre ellos destacan tres: Tabasco, Baja California Sur y Baja California. Primero, el gobernador de Tabasco, Javier May, ha perdido 12 puntos de popularidad desde que llegó al poder en octubre del 2024 (51% a 39%)2. Nadie en todo México ha caído más que él. Su principal problema es la incapacidad para controlar el crimen. Los tabasqueños se sienten cada vez más inseguros.
En Villahermosa, la capital del Estado, tanto la percepción de inseguridad (67% a 82%) como la percepción de que la policía estatal tiene un mal desempeño (41% a 53%) se ha incrementado notablemente durante el periodo de May4. El gobernador ha logrado reducir la tasa de homicidios, pero no la extorsión ni el narcomenudeo, cuyas tasas oficialmente van al alza3. Además del crimen, otro problema de May es la economía. La economía tabasqueña está enfrentando una franca recesión 5. La terminación de las obras prioritarias del sexenio de Obrador dejó un boquete de crecimiento que ninguna industria ha podido sustituir. El golpe para los tabasqueños no es menor. Luego de una temporada de bonanza, el sexenio de May parece el de las vacas flacas.
Un segundo gobernador en caída libre es Víctor Castro de Baja California Sur, el cual ha perdido 11,5 puntos de popularidad desde que inició su sexenio (50,1 a 38,6 por ciento)2. Su problema han sido varios escándalos de corrupción, sobre todo, posibles desfalcos a instituciones públicas para financiar campañas electorales. Así mismo, algunos grupos de interés que solían apoyarlo, como el SNTE, se han vuelto en su contra, pues consideran que no han obtenido suficientes privilegios por parte del gobernador. A lo anterior hay que agregar un severo aumento en el porcentaje de sudcalifornianos que se sienten inseguros, tanto en Los Cabos (22% a 39%) como en La Paz (27% a 46%) 4. El caso de Los Cabos es particularmente alarmante, pues la percepción de inseguridad se ha duplicado. Con los hechos recientes ocurridos por la captura de El Mencho, la percepción podría empeorar aún más.
La tercera gobernadora en caída libre es Marina del Pilar, de Baja California, que ha perdido 10 puntos de popularidad desde que tomó posesión en noviembre del 20212. A Del Pilar le ha afectado una serie de escándalos que la asocian de manera directa o indirecta con el crimen organizado. De inicio, el retiro de su visa; posteriormente, una serie de narcomantas asociándose con el grupo delictivo de Los Rusos y, finalmente, las investigaciones recientemente abiertas, por corrupción y narcotráfico, contra su exesposo. Otro aspecto que le costó mucho fue el reemplacamiento que solicitó en 2025 y que causó enorme malestar y protestas entre la población por ser considerado extractivo. Del Pilar eventualmente redujo muy significativamente el cobro, pero su popularidad no mejoró. La toxicidad de los gobernadores en caída libre es intensa y genera amplios costos.
Si los problemas que enfrentan sus Estados son atendibles en el corto plazo, la federación podría apoyar a los gobernadores para mejorar sus números. De no serlo, la mejor estrategia es deslindarse de ellos y abrazar candidaturas alejadas de estos perfiles. Gobernadores en descomposición Un segundo grupo de gobernadores son los que se encuentran en proceso de descomposición. Es decir, aquellos que han perdido popularidad de manera reciente y acelerada. En promedio, los gobernadores de Morena suelen perder 0,7 puntos de popularidad cada año. Esto es normal. Gobernar desgasta, pues genera conflicto y rompe expectativas.
El problema de los gobernadores en descomposición es que su desgaste es tres veces más rápido que el promedio. Son un producto político en acelerado proceso de putrefacción. En esta situación se encuentran las gubernaturas de Yucatán y Veracruz. El gobernador de Yucatán, Joaquín Díaz Mena, pierde popularidad a una velocidad de cuatro puntos promedio por año 2. Su problema comenzó apenas hace unos meses, en el segundo semestre del 2025. Su principal obstáculo son las expectativas que generó su campaña. Díaz Mena es el primer gobernador de Morena en Yucatán y prometió una transformación. En cambio, su sexenio se percibe como una mala copia del de su antecesor, Mauricio Vila, del PAN. Pocos votantes comprenden realmente qué es distinto. Quizá más importante, la generación de empleo formal se ha desplomado en Yucatán, luego de un periodo de bonanza que ocurrió del 2021 a 20245.



