Columnas - Martín Díaz

La elección del PAN

  • Por: MARTÍN DÍAZ
  • 03 JULIO 2026
  • COMPARTIR
La elección del PAN

La elección interna del domingo definirá mucho más que una nueva dirigencia estatal. La militancia decidirá si apuesta por una verdadera renovación o si devuelve el control del partido a un grupo político que condujo al colapso del panismo en Tamaulipas.

Las candidatas, Gloria Garza Jiménez y Omeheira López Reyna. Estarán disputando la dirigencia del Partido Acción Nacional, en el papel ellas son las contendientes.

Pero la verdadera disputa enfrenta a dos grupos que durante años caminaron juntos, gobernaron juntos y terminaron rompiendo por el control del partido. De un lado se encuentra la estructura identificada con el exgobernador Francisco García Cabeza de Vaca. Del otro, el proyecto político impulsado por César "El Truko" Verástegui, quien busca recuperar influencia dentro del PAN a través de una dirigencia afín.

Para entender las dimensiones de este regreso, hay que revisar el pasado: César "El Truko" Verástegui no fue un actor secundario en la historia reciente del panismo tamaulipeco.

Fue secretario general de Gobierno. Fue el principal operador político del sexenio panista. Durante años concentró buena parte de las decisiones políticas del gobierno estatal, coordinó la relación con alcaldes, legisladores, dirigentes y estructuras territoriales. Cuando el PAN gobernaba Tamaulipas, pocas decisiones de peso se tomaban sin que su influencia estuviera presente.

Después vino la prueba más importante. Fue el candidato del PAN a la gubernatura. Y perdió.

Las derrotas nunca tienen un solo responsable. Sería injusto afirmarlo. Pero también sería un ejercicio de amnesia política sostener que quien ocupó una posición tan determinante no tiene ninguna responsabilidad en el resultado de un proyecto que terminó perdiendo municipios estratégicos, espacios legislativos y, finalmente, el gobierno del estado.

Hoy, la alianza entre Gloria Garza y "El Truko" busca la hegemonía del PAN. Es legítimo que la militancia se pregunte qué transformación puede encabezar un actor que ya entregó la gubernatura en las urnas, pero que sigue ganando en la mesa de los acuerdos políticos particulares. ¿Qué errores admite quien ha hecho de la negociación cupular su método de permanencia? El silencio de ambos es la mejor respuesta.

Romper con el exgobernador no es sinónimo de renovación; es apenas un deslinde de conveniencia. La salud del partido no se demuestra eligiendo nuevos adversarios, sino abandonando la vieja forma de hacer política. Si las prácticas siguen siendo las mismas, la dirigencia solo cambiará de dueño, no de rumbo.

Y ese, precisamente, es el dilema que enfrentará la militancia este domingo. La elección no consiste únicamente en decidir quién ocupará la presidencia del Comité Directivo Estatal. La decisión de fondo es si el PAN volverá a quedar bajo la influencia de quienes condujeron al partido durante el periodo que terminó con la pérdida del gobierno de Tamaulipas, o si apostará por un rumbo verdaderamente diferente.

El PAN no perdió el gobierno por accidente. Lo perdió porque dejó de escuchar a la militancia, confundió el poder con el control y terminó pagando en las urnas los errores de su propia dirigencia.

Este domingo, los panistas decidirán si corrigen el rumbo o si terminan de sepultar al partido que, hace apenas cuatro años, gobernaba Tamaulipas.

Ahí están los hechos. Que cada quien saque sus conclusiones.


Continúa leyendo otros autores