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El señor de las toallas

El señor de las toallas

Actualizado: 12 de Octubre, 2026, 07:37 AM

Omar García Harfuch no tiene que hacer mucho para figurar. Todos lo saludan, lo respetan y, con cierta lógica, le temen

Omar García Harfuch es, sin duda alguna, el personaje más atractivo del gabinete presidencial y también la figura más relevante de Morena. No es poca cosa. Estamos hablando de un policía. Por supuesto no cualquiera, se trata de quien lleva con éxito la política de seguridad en este sexenio. Un personaje que tiene amplio reconocimiento más allá del partido gobernante. Quizá porque se sabe que se trata de un outsider y no un sujeto ideologizado de formación partidista.

En la galería del horror que es nuestra clase política don Omar se distingue por su galanura y aplomo. Es el único político mexicano que aparece estampado en toallas y cobijas que, uno supone, configuran las ensoñaciones de muchas de sus fanáticas y el celo y desprecio de sus competidores. García Harfuch no tiene que hacer mucho para figurar. Lo que haga y diga es tomado en cuenta por el oficialismo y también por sus opositores. Todos lo saludan, lo respetan y, con cierta lógica, le temen.

El señor de las toallas no es del agrado de muchos en Morena. Se entiende. Es difícil para muchos militantes aceptar que en el top tres de la cuarta transformación están: López Obrador, Claudia Sheinbaum y Omar García Harfuch (en ese orden). Por supuesto que al primero que se le atraganta el lugar que ocupa el jefe policiaco es al hombre de los delirios tropicales. AMLO lo detesta y desprecia por lo que le significa. Es un hombre formado en las mejores prácticas policíacas del país y se sabe que cualquier clase de conocimiento técnico-profesional despierta sospechas en el tabasqueño. Los seguidores más radicales del morenismo también repelen al titular de seguridad. Prácticamente lo acusan de portación de abuelito prohibido. Le reclaman su árbol genealógico. Esos ataques se dejaron ver con claridad cuando fue la selección de la candidatura para gobernar la Ciudad de México que culminó en el nombramiento de Clara Brugada. 

Los “duros” del morenismo ven en Harfuch la herencia de la represión setentera y un cuestionable paso por el prianismo. El coprófago Hernán Gómez, un personaje menor del morenismo, afirmó en un programa radiofónico que Harfuch era “una mezcla de Galilea Montijo y Peña Nieto”. Como se ve, don Omar saca fácilmente a relucir las miserias de sus enemigos internos.

Esta semana el señor de las toallas recibió un espaldarazo más de parte del Partido Verde. Su líder, Manuel Velazco, declaró que García Harfuch era como “el Pedro Infante de la política” en obvia referencia a la popularidad del jefe policíaco. Para Velazco, el secretario de seguridad contiene toda a mexicanidad contenida en ídolo del barrio que fue Pepe el Toro.

Las declaraciones de Velazco desataron las especulaciones sobre la posible candidatura presidencial de don Omar. Incluso en estás páginas Jorge Zepeda Patterson publicó un interesante artículo sobre la necesidad de que Morena y concretamente la presidenta, comiencen a construir otra opción si no les gusta el popular secretario. Queda claro que no solamente la oposición prianista carece de líderes a nivel nacional. En el morenismo también hay un enorme vacío en ese sentido.

El periodista menciona al eterno candidato que es Marcelo Ebrard pero suena muy apretado. En algún momento se llegó a barajar el nombre de Andy, pero ya se vio que, independientemente de sus escándalos y sorprendente frivolidad al tipo “no le sube el agua al tinaco”.

De cualquier forma, García Harfuch seguirá creciendo y fortaleciendo su imagen sin necesidad de invertir recursos económicos. Tiene el control completo de su área, su reputación a la fecha es impecable y se mueve con soltura y eficacia en su encargo. Más allá de que los radicales se suelten en su contra, él seguirá saliendo en las toallas que seguramente ya adornan miles de baños mexicanos.