“México demuestra que puede cooperar con sus socios y hacer valer su soberanía”
El canciller Roberto Velasco se ha estrenado en la Asamblea General de la ONU con el que es desde hace casi dos años el mantra del Gobierno mexicano: la defensa de la soberanía. Sin nombrar a Donald Trump —que sí tuvo palabras para México el martes—, el secretario de Relaciones Exteriores ha afirmado en Nueva York: “México ha demostrado que un país puede cooperar estrecha y respetuosamente con sus socios y al mismo tiempo hacer valer su soberanía plenamente”. Al no asistir la presidenta Claudia Sheinbaum, Velasco ha tenido que esperar hasta el viernes en la tarde para su comparecencia, puesto que la Asamblea General prioriza la participación de los jefes de Estado. Así, México ha hablado durante la tarde de la cuarta jornada, después de los cancilleres de Bahréin, Kazajistán y Mauritania, en un recinto prácticamente vacío.
Estados Unidos ha sido el gran ausente del discurso de Velasco, que ha pasado por encima de los vínculos de México con América Latina, Asia y la Unión Europea, para concluir: “La cercanía con unos socios nunca ha significado distancia con los demás”. El presidente republicano abrió el martes el Debate General repartiendo ataques en su estilo habitual, también hacia México. Trump declaró que la relación con Sheinbaum es “muy buena”, pero que el país es “el epicentro de la violencia de los carteles”, lo que es “inaceptable” porque ellos comparten 3.000 kilómetros de frontera. Ante la provocación, que se enmarca bajo la sombra perpetua de una intervención, el canciller mexicano solo ha diseminado en varios momentos de su discurso el mensaje habital: “Cooperación sin subordinación”.
En poco más de 13 minutos, Velasco ha hecho un repaso rápido por la reducción de la pobreza en México, la inversión en los programas de bienestar y la caída de las cifras de homicidios dolosos desde que Sheinbaum llegó al poder. Estos datos para llegar a uno de los temas de debate estos días en Nueva York: “La paz no se decreta, ni se impone, se construye con justicia social”. Velasco, que ha nombrado a Benito Juárez, a Venustiano Carranza y a Gerardo Estrada para afianzar la postura mexicana en política exterior, ha defendido que “la integridad territorial de las naciones debe ser respetada”, pero que el Gobierno defiende “la autodeterminación de los pueblos y la no intervención como la mejor garantía de la paz y la estabilidad entre las naciones”.
En ese marco, el canciller ha entrado en el que ha sido el telón de fondo de toda esta Asamblea General: Palestina. Velasco no ha hablado de las matanzas o del genocidio y se ha limitado a enunciar que “México ha defendido durante décadas la solución de dos Estados y reconoce al Estado de Palestina con el derecho de su pueblo a vivir en paz dentro de fronteras seguras y reconocidas”. El secretario ha sido algo más contundente con la posición sobre Cuba, para rechazar el embargo y afirmar que seguirán enviando ayuda humanitaria, sin mencionar que no se manda petróleo por la amenaza de sanciones de Trump.
La polémica con Krauze
Durante la Asamblea General se celebran muchos encuentros de forma paralela, uno de ellos fue el del Grupo Núcleo LGTBI de la ONU, que México preside junto a Noruega. Ahí, el lunes, el canciller trató las amenazas, exclusión y violencia que sufren las personas de estos colectivos, e hizo un repaso a la situación mexicana: “El matrimonio igualitario se reconoce en todo el país, los marcos jurídicos protegen cada vez más de la discriminación y se han logrado avances en el reconocimiento legal de la identidad de género”.
El video con esas declaraciones, que había sido compartido por la Secretaría de Relaciones Exteriores, fue tomado al día siguiente por el escritor Enrique Krauze, que escribió en X: “El punto más bajo de la diplomacia mexicana, en 200 años de historia”. El historiador lo publicó justo después de la intervención de Donald Trump. El mensaje, en el que se obvió que era una presentación en otro marco y en otro día, se compartió miles de veces y alcanzó a más de un millón de personas. Después el canciller se defendió, definió a Krauze como “retrógado” y escribió: “La dignidad de todas las personas y la aceptación de la diversidad son parte central del diálogo sobre derechos humanos, algo normal en la comunidad internacional y en una democracia”.
Reuniones con España y Perú
Además de la respuesta a la polémica, en sus redes sociales, Velasco ha ido compartiendo sus reuniones en el marco de la Asamblea General: con el canciller francés, con el de Qatar, el de Noruega, el de Países Bajos o el español, José Manuel Albares, con quien trató sobre la XXX Cumbre Iberoamericana, que se celebrará en noviembre en Madrid: “Conversamos sobre la situación mundial, nuestras coincidencias en el ámbito multilateral y el excelente momento que atraviesan las relaciones entre México y España”.
Para cada encuentro, el funcionario mexicano ha resaltado un ángulo: con el secretario de Estado para Asuntos Exteriores de Reino Unido la adhesión al tratado de libre comercio TIPAT para “profundizar” vínculos económicos y “trabajar de cerca” porque Reino Unido presidirá el G20 en 2027; con el noruego sobre la reforma de la Iniciativa ONU 80 Global para construir “unas Naciones Unidas más eficaces”; con el primer ministro catarí sobre la “inversión en proyectos estratégicos en México”, o con el francés sobre la Iniciativa Franco-Mexicana para la restricción voluntaria del veto en casos de atrocidades masivas.
Roberto Velasco y Carlos Espá en un encuentro, el 22 de septiembre.
Relaciones Exteriores
El canciller mexicano también se reunió con su homólogo peruano, Carlos Espá, en el que ha sido el primer encuentro en persona tras el restablecimiento de las relaciones diplomáticas el pasado 7 de agosto. Velasco, que calificó el intercambio como “respetuoso”, informó que hablaron sobre los planes para la reapertura de las embajadas en ambos países, después de nueve meses de ruptura formal y casi cuatro años de alta tensión: “Coincidimos en que la buena voluntad, el respeto a las convicciones de cada quien y la diplomacia seguirán dando frutos. Concluimos resaltando una frase: ‘México y Perú han sido, son y siempre serán países hermanos”.



