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Democratizar el agua

Democratizar el agua

Actualizado: 06 de Octubre, 2026, 07:38 AM

El mes pasado llevamos los Diálogos (Im)posibles a Chihuahua para reunir a comunidades y personas defensoras del territorio y el agua provenientes de distintos rincones del Estado y del país. 

La pregunta fundamental era: ¿cómo podemos democratizar el agua? Para ello teníamos que primero comprender quién la tiene y quién decide sobre ella. Después recuperamos experiencias de resistencia frente a los grandes expropiadores de agua, para finalmente pasar a discutir lo que tenemos que hacer para recuperarla como un bien común. 

Durante décadas nos enseñaron que la crisis del agua era culpa nuestra: tardarnos al bañar demasiado, lavar el carro, regar una planta. En Diálogos (Im)posibles: Democratizar Chihuahua, organizado por Lab Incide, ESE-ERRE A.C. y Fondo Chihuahua, comunidades, organizaciones y personas defensoras del territorio plantearon otra lectura: la crisis del agua no es solamente una crisis de escasez. Es una crisis de desigualdad, despojo y poder. 

En Chihuahua, así como en muchos estados de nuestro país, mientras miles de personas viven tandeos, se bañan a cubetazos o dependen de pipas, enormes volúmenes de agua sostienen un modelo agroindustrial cada vez más difícil de mantener. Martín Solís, de El Barzón, expuso que 40 de los 61 acuíferos del estado están sobreexplotados y que Chihuahua mantiene alrededor de 640 mil hectáreas de riego, cuando estimó que un manejo sustentable permitiría aproximadamente 215 mil. La concentración de recurso se repite dentro del propio campo: de 26 mil unidades agrícolas con acceso al riego, alrededor de 1,500 concentran 48% de la superficie irrigada. A nivel estatal, la planeación hídrica oficial reconoce que la actividad agroindustrial concentra cerca del 83% del agua, frente a menos del 13% para usos domésticos, urbanos, rurales y pecuarios. 

La discusión no es contra los agricultores. Es sobre qué tipo de agricultura, en manos de quién y a costa de cuánta agua. En Chihuahua es la agroindustria exportadora quien la concentra para producir nuez, alfalfa y algodón, sembradíos no aptos para la región. Estas industrias le roban cada año, dos años a las generaciones que vienen.  

Es así como queda al descubierto la influencia del gran capital en las decisiones de Estado. El encuentro también expuso el acuerdo de cooperación hídrica que el Gobierno de Chihuahua mantiene con el Estado genocida de Israel. Mientras que el gobierno chihuahuense presenta a Israel como referente para la gestión de agua, su gobierno deja a la población palestina sin agua, asedia sus pozos y no permite la entrada de ayuda humanitaria. 

No basta con preguntar qué tecnología funciona; hay que preguntar de dónde viene, qué modelo de gestión representa y con quién decidimos construir alianzas. 

Los Diálogos (Im)posibles también reunieron experiencias que demuestran que organizarse funciona: vecinas que cerraron avenidas para conseguir agua; comunidades que han detenido proyectos extractivos; pueblos que sostienen décadas de resistencia; litigios, ciencia ciudadana, asambleas, comunicación popular, movilización y alianzas entre campo y ciudad. 

La crisis hídrica no se resolverá convirtiéndonos en mejores policías de nuestras llaves, mientras las decisiones permanecen concentradas lejos de las comunidades. 

Democratizar al país también significa democratizar el agua y el territorio. No basta con administrar la escasez. Hay que organizarnos para disputar las decisiones que la producen, la distribuyen y deciden quién tiene derecho al agua y quién se queda sin ella. 

Escrito por: Lab Incide, Ese Erre y Fondo Chihuahua